jueves, 17 de julio de 2014

Afganistan - De Kabul a Nangarhar, un paseo entre militares y talibanes en la zona más peligrosa del mundo.

Guil Bahaadar llega en un vuelo de Turkish Airlines a Afganistan, después de tres años sin ver a su familia, gentes humildes de un montañoso pueblo de economía  agropecuaria, ricos cultivos y casas de adobe.

Los rebaños se diseminan desde Kabul hacia las cumbres de Nangarhar y el calor es sofocante, imposible respirar salvo que hayas vivido mucho tiempo en la zona.

Nangarhar pertenece a la misma provincia que le da nombre y fue uno de los reductos donde se cree tuvo su refugio Bin Laden, en un país con una tasa de mortandad cercana a los cincuenta años, de extrema pobreza.

El 60% del cultivo mundial de adormidera tiene lugar en estos paisajes que limitan con Pakistan.

"Los talibanes ya se fueron".

La aparente normalidad se ve truncada por diferentes puestos fronterizos de los ejércitos extranjeros en "misiones internacionales"  pero también, por algunos  grupos armados de talibanes que detienen a  los vehículos que transitan.

Caras silenciosas, rostros enjutos, silencio sepulcral en cada control.

Yo le pregunto a Guil, "cómo te identificas ante la presencia talibán".

Muy resuelto me contesta: "ya saben quién soy".

Estupefacto me explica que diciendo la población en la que vive y el apellido de su familia, los controles de talibanes le estrechan la mano, le dan la bienvenida e incluso le comentan que todos los suyos se encuentran bien.

Muy buenas noticias para Guil ya que Nangarhar podría ser clasificada como uno de los focos más activos en estallidos y brotes de violencia.

El vehículo serpentea por carreteras imposibles, excavadas en la roca y flaqueadas por impresionantes precipicios hasta llegar a su destino, donde le esperan todos los suyos con expectación.


Ante esta realidad, uno se plantea si las fronteras son tan líquidas como creemos y que aún coexisten culturas ancestrales que se basan en otros parámetros identificativos, quizás más humanos, pese a la intransigencia de sus posiciones, del todo integristas y totalmente reprobables.









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